La cantidad de basura del café en cápsulas vendido el año pasado da casi 11 vueltas alrededor de la tierra

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Uno de los enigmas de nuestra época es: ¿Por qué la gente querrá pagar más por un tecnológico sistema para preparar café en casa, que además genera un montón de desechos, cuando podrían utilizar una prensa francesa o cafetera y demorarse lo mismo?

Lo cierto es que sea cual sea la razón por la que las personas prefieren a este sistema sobre otros, su popularidad ha resultado en que solo las ventas de K-cups de Keurig realizadas en 2013 generaron una masiva cantidad de basura que daría aproximadamente 10 vueltas y media alrededor de la línea del ecuador, según informó Mother Jones. ¿Un poco ridículo para una compañía de café orgánico que pertenece a una organización que promueve la sustentabilidad, ¿cierto?

Esto mismo es lo que Tim Wall comentó en Discovery News al discutir el sistema Keurig, que se ha vuelto tan popular:

“Las K-cups, nombre que se les da al café en cápsulas de Keurig, están hechas de una carcasa de plástico, forradas en un filtro de papel y terminadas con una tapa de aluminio. Individualmente, cada uno de estos componentes son reciclables, pero si se encuentran juntos, sólo pueden ser desechados. Aun más, los granos de café que podrían servir de abono quedan atrapados dentro de estas cápsulas”.

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Pero los K-cups de Keurig no son los únicos acumulando basura en el planeta. 

Nespresso, Tassimo (que también utilizan el sistema de cápsulas) e incluso Keurig aseguran que sus cápsulas son ‘reciclables’, pero volvemos a lo mismo ¿qué significa eso? ¿Que alguien que compra las cápsulas por la comodidad que entregan, se va a dar el tiempo de quitar el aluminio, poner los granos de café en un lugar que genere abono, separar el papel del plástico y ponerlos todos en el contenedor correcto? ¿O quizás dejarán que alguien más lo haga por ellos?

Ya existen algunas iniciativas que buscan disminuir el impacto de estos productos en países como España, donde se reciclan las cápsulas de Nespresso con el siguiente proceso descrito por Petz:

“Quienes compran estas capsulas pueden dejarlas en una de las 100 tiendas en España que participan en este programa de reciclaje. Una compañía logística retira las cápsulas usadas y las lleva a una planta de abono en Catalonia, España. Luego, un proceso mecánico separa los granos de café molidos del aluminio. El café es transformado en un fertilizador de alta calidad, mientras que el aluminio es llevado a una planta de reciclaje cercana”.

Otra de las ambigüedades que tienen estos productos es que las cápsulas de Keurig o K-cups están hechas de un plástico libre de BPA (Bisphenol A, sustancia tóxica presente en elementos plásticos), pero eso no significa que sean seguras. Incluso, aunque todo el plástico desapareciera mágicamente en la estratosfera, su manufactura igual podría enfermar a sus trabajadores. Mother Jones escribe:

“Algo que preocupa de este mix de plástico es la presencia de poliestireno ya que contiene estireno, un químico que puede ser muy perjudicial para los trabajadores, según Hoover señala. Como un posible cancerígeno, el estireno puede causar un caos en el sistema nervioso de aquellos que lo estén manipulando, esto de acuerdo a al Centro de Control y Prevención de enfermedades”

“Keurig no quiso informar qué tipos de plástico van dentro de esta mezcla #7 de plástico, argumentando que esa información es de propiedad privada. No confirmó ni negó la presencia de poliestireno en la mezcla”, continúa.