Las ciudades están haciendo crecer a las arañas

Todos sabemos que la urbanización puede tener consecuencias perjudiciales para los animales. La destrucción de hábitats y su reemplazo  por junglas de concreto para ajustarse a la siempre creciente  población, suele traducirse en una pérdida de la biodiversidad porque las especies no logran adaptarse a su nuevo estilo de vida urbano. Ahora resulta que la situación es más grave de lo imaginado – está haciendo a las arañas más grandes. ¡Tiriten!

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La urbanización altera el paisaje en forma significativa, impactando el clima local y cambiando en forma dramática el hábitat natural de los animales. Muchas especies son incapaces de aprovechar estos nuevos ambientes y como consecuencia su población decae, pero otras son capaces de salir adelante. Una especie en particular que captó la atención de Elizabeth Lowe, investigadora de la Universidad de Sídney, fue la araña Orb-Weaver (Nephila plumipes). Estas arañas son comunes en la región del Asia Pacífico, y la investigadora notó que se veían inusualmente gordas. Decidió investigar si esto podría tener relación con la urbanización.

Lowe y sus colegas reunieron un total de 222 arañas hembras de varios sitios de estudio en Sídney, desde aéreas centrales de la ciudad hasta bosque. Querían ver si la urbanización había afectado el crecimiento y la reproducción de estas arañas, por lo que midieron el porte, reservas de grasa y producción de huevos de los especímenes reunidos.

Descubrieron que las zonas  construidas más alejadas del bosque, albergaban arañas más grandes. Los especímenes provenientes de parques del centro de la ciudad pesaron en promedio 1.6 gramos, mientras que aquellos del bosque pesaron 0.5 gramos en promedio. Más aún, los ovarios de las arañas de ciudad eran también significativamente más grandes.

Los investigadores proponen que hay dos factores que contribuyen  a estos cambios observados: el aumento de temperatura y disponibilidad de presa. Las zonas urbanas son más cálidas que las zonas rurales circundantes, debido a sus superficies duras y a la falta de vegetación, lo que se llama el efecto insular del  calentamiento urbano. Es sabido que la temperatura puede afectar el crecimiento y tamaño de las arañas, por lo tanto es muy posible que las altas temperaturas de las aéreas urbanas estén estimulando su  crecimiento. También es posible que haya más alimento disponible para las arañas en la ciudad, lo que también explicaría el crecimiento observado.

También encontraron que las arañas grandes estaban asociadas con estructuras de luz artificial como los postes de luz. Los bichos son atraídos por la luz artificial, por lo que es posible que las arañas puedan encontrar más alimento en estas áreas iluminadas.

Una observación final, y algo bizarra, es que las áreas más ricas generalmente tenían arañas más grandes. Los investigadores dudan de las razones de esto, pero proponen que las áreas más ricas podrían tener más superficies duras y por lo tanto, más temperatura.

Mientras los investigadores sólo observaron el área de Sídney, creen que esto ocurre en todo el mundo. Estoy segura que la idea de arañas más grandes manda escalofríos por la espalda a muchos lectores en este momento, pero debemos recordar que, aunque se ven asquerosas, las arañas hacen mucho bien – se comen a muchos bichos repugnantes como los mosquitos. ¿Quizás deberíamos aceptar a estas arañas más grandes?