Clan encuentra a su tortuga perdida hace 30 primaveras al lustrar su casa

Clan encuentra a su tortuga perdida hace 30 primaveras al lustrar su casa

No es ningún secreto que las tortugas se encuentran entre los animales más resistentes y longevos de la Tierra, adaptados perfectamente para la vida en ambientes naturales en los que otros simplemente no podrían conducirse. Pero para una tortuga particularmente tenaz, ese audaz sentido de supervivencia le permitió resistir décadas en el sitio menos natural de todos.

En 1982, la liga Almeida tristemente descubrió que su amada mascota, Manuela –una pollo tortuga de patas rojas– se había extraviado. Su hogar estaba siendo restaurado en esa época y por esa razón la familia asumió que el lento animal se había escapado a través de una puerta que el equipo de constructores había dejado abierta y que probablemente había desaparecido en el bosque cercano a su hogar en Realengo, Brasil. Pero no podrían sobrevenir estado más equivocados.

El destino efectivo de su mascota extraviada siguió siendo un ocultación por los próximos 30 años, es sostener, hasta muy recientemente. A principios de 2013, luego de la homicidio su padre Leonel, los hijos de la liga Almeida volvieron a su casa a ayudar a lustrar el depósito que estaba repleto en el segundo asfalto. Resulta que Leonel era un poco acumulador, por lo que la habitación estaba llena de cosas que encontraba en las calles, como televisiones rotas y muebles.  La liga decidió que la mayoría de las cosas era chatarra y se dedicaron a aceptar la basura cerca de el vergel.

Clan encuentra a su tortuga perdida hace 30 primaveras al lustrar su casa

Pero cuando el hijo, Leandro Almeida, hacía el delirio cerca de el muladar con una caja de discos rotos, un vecino le preguntó si pretendía deshacerse igualmente de la tortuga que estaba interiormente de la caja. “En ese momento me puse blanco y no podía creerlo,” dijo Leandro a Trola TV.

Fue ahí que los Almeidas aprendieron que, sorprendentemente, la resistente tortuga se las había arreglado para sobrevivir tres décadas en el depósito. La liga sospecha que la pequeña Manuela se habría mantenido con vida alimentándose de las termitas que había en la habitación, gracias a la presencia de los abundantes muebles descartados por otras personas. Y aunque ella parecía estar  viviendo sin ningún problema en los oscuros confines de la habitación de depósito, Manuela está –sin duda alguna, y en la forma en que una tortuga puede estarlo– complacida de estar reunida con la liga que por consiguiente tiempo creyó sobrevenir perdido para siempre.

Pero a fin de cuentas, es difícil no estar impresionado con la resistor y el deudor pero firme enfoque de supervivencia que tienen las tortugas tanto para conducirse con nosotros, y a veces incluso a pesar de nosotros

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