La fábula de Esopo sobre el cuervo ingenioso pudo ser verdad

La fábula de Esopo sobre el cuervo ingenioso pudo ser verdad

Quien hubiera pensado que los cuentos que nos contaban en la escuela primaria podrían ser verdad. Estamos seguros que siempre lo pudiste ver como una enseñanza, pero detrás de esas moralejas con sentido que nos deja la historia quedan incertidumbres. Es por eso que científicos que buscaban la verdad han descubierto algo interesante. En las siguientes líneas podremos observar la investigación que realizaron y como lo hicieron. Por si quedara alguna duda que explorar saciaremos lo profundo de nuestra curiosidad.

El Cuervo y la Jarra, una fábula de tradición

La fabula del cuervo y la jarra es un cuento con cerca de 2000 años de antigüedad, escrita por el siglo VI a.C. Una historia que forma parte de los relatos de Esopo, quien no solamente fue el inventor de esta fábula sino de muchas otras en el que los animales eran protagonistas, pero a diferencia de un animal común estos podían razonar tal cual los humanos lo hacen entre sí.

En los relatos la mayoría de las veces sucede un problema que se debe resolver que puede llevar a la gloria o al desastre como consecuencia. Al final la conclusión que deja es la moraleja para enseñarnos algo moral que no estamos viendo por tener vendrás entre los ojos que podemos llamar invisibles.

De que trata la Fabula el Cuervo y la Jarra

La fábula de la que estamos comentando cuenta que había un cuervo que se moría de sed y en eso encuentra agua en el recipiente, pero al acercarse a la jarra comprobó que había agua, pero el nivel del agua era imposible para que la bebiera. Paso por innumerables intentos con tal de beber del agua de la jarra, pero sin ningún éxito, hasta que se le ocurre llenar de piedras el interior con tal que el nivel de agua suba y le sea accesible por fin beber del contenido.

El experimento para buscar la verdad de la Fábula de Esopo

Científicos de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Londres en un trabajo en conjunto experimentaron con cuatro grajos, una especie europea de los cuervos. Para lo cual experimentaron similarmente con el cuento poniendo en un recipiente una cierta cantidad de agua, pero además un gusano. Naturalmente el gusano estaba al alcance, pero dejaron piedras suficientes como para que imiten el comportamiento del cuento al subir el nivel del agua.

Dos grajos de los cuatros en evaluación sostuvieron las piedras y las vertieron en el recipiente con lo que el nivel de agua fue subiendo y por fin pudieron tener al alcance ese gusano. Para cumplir con este acto los grajos estuvieron contemplando el escenario como si estuvieran estudiando de qué manera resolver el problema. Al comprobarse se puede decir que la fábula de El Cuervo y la Jarra es real.